Conociendo a Frank la Rue

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Desde joven yo trabajaba con grupos juveniles católicos, después trabajé y fui fundador del Comité pro Justicia y Paz, también trabajaba en formación de catequistas en el interior del país, así como en la escuela sindical que teníamos. Y precisamente por trabajar en esas dos cosas; era la época de Lucas García y a todo el mundo lo miraban como enemigo. En la misma CNT se da el allanamiento del 21 de junio de 1980 y secuestran a 27 líderes de la CNT, que nunca aparecieron. Tuvimos que cambiar nuestro estilo de vida, de ser una central sindical legal y pública a vivir semi escondidos, yo traté de permanecer en el país lo más posible y seguí trabajando con la iglesia, pero después ya me empezaba a buscar a mí. Yo salí el primer semestre de 1981 y salí con la idea de ir a Washington, primero fui a México y luego a Washington, pero fue una decisión intencional porque era tal el baño de sangre que era la posibilidad de hacer la denuncia.

Yo quería ir a un lugar donde pudiera hacer una denuncia, como ya hablaba un poquito de inglés fui a EE.UU., yo quería seguir siendo útil para mi país y en Washington está la OEA la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Entonces me erradiqué en Washington donde viví 12 años de exilio.

Después del golpe de Estado de Ríos Montt empiezan las masacres, recibimos una llamada especial de San Martín Jilotepeque y Comalapa Chimaltenango, entonces nos unimos varios guatemaltecos que estábamos en el exilio, entre ellos Rigoberta Menchú y nos decidimos a ir a la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York en 1982 para denunciar lo que estaba pasando, porque lo que más nos dolía es que pasaban horrores en mi país y el mundo no se enteraba. Entonces llevamos la denuncia y logramos una resolución en la Asamblea General, así comenzó el ciclo porque al año siguiente en febrero fuimos a la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas en Ginebra.

• ¿Qué aprendió viviendo en EE.UU.?

Con este ciclo de Naciones Unidas aprendí cómo funcionaba su sistema, en Washington conocí a la OEA y a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y comencé a estudiar derechos humanos, en Guatemala no se daba ese curso en ese tiempo. Me empecé a vincular y a hacer denuncias ante la Comisión Interamericana y por último aprendí mucho de la política exterior y el sistema político norteamericano.

En ese tiempo logré crear con algunos amigos y colegas lo que llamábamos el comité de amigos de Guatemala en la cámara baja del congreso de EE.UU. donde había de seis a ocho congresistas que seguían todos los acontecimientos en Guatemala, ellos sacaban cartas y se pronunciaban. Conocí a mucha gente en el Senado que se interesaron profundamente en Guatemala y que para mi satisfacción siguen hasta el día de hoy interesados. Desde 1989 por parte de presidente Carter se cortó la ayuda militar de EE.UU. hacia Guatemala y hasta el día de hoy esa ayuda no ha regresado.

• ¿Cree que lo que usted vivió en los 80 es similar a lo que se vive actualmente en Guatemala?

No, creo que es totalmente distinto, desgraciadamente lo que heredamos del conflicto es una cultura de violencia y el tráfico de armas, pero creo que el desafío de hoy es más profundo, antes ese desafío era por dos fuerzas encontradas que permitió que ambos bandos llegarán a la conclusión de que continuar en conflicto no tenía sentido y que había que sentarse a negociar la paz.

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