Conociendo a Frank la Rue

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• ¿En qué consistió su trabajo como Comisionado Presidencial para los derechos humanos en Guatemala?

Fue una decisión muy difícil, yo le cueto a todo el mundo que a mí me alegró mucho que me llamaran porque no fue parte de un compromiso político, o sea, yo no hice campaña por la candidatura del presidente Berger, no era miembro de ningún partido político, si no que fue decisión del presidente Berger y el vicepresidente Stein ya electos, según me explicaron ellos, tenía interés en tomar el tema de derechos humanos y querían a alguien técnico que supiera del tema.

Yo puse tres condiciones y las tres las cumplieron, uno: que se tomara en serio el tema y se cambiaran las políticas de estado. Segundo: que dentro de esas políticas de estado lo más importante era el reconocimiento pleno de la verdad, todos los gobiernos anteriores se habían dedicado a negar las cosas, incluso el mismo presidente Arzú que había firmado la paz no quiso recibir el informo de la Comisión de la Verdad porque mencionaba genocidio. El tercero: es que de alguna forma en el espacio de derechos humanos me permitieran hacer algunos planteamientos y pronunciamientos públicos. Y debo decir que para crédito de ambos del presidente Berger y del vicepresidente Stein que cumplieron plenamente su palabra. El gobierno empezó el 14 de enero y para el 25 de febrero se hizo el relanzamiento de la agenda de la paz partiendo del reconocimiento pleno de la verdad, de que en Guatemala había sucedido atrocidades, violaciones a los derechos humanos, que el Estado era responsable y que había habido genocidio.

Eso es un cambio de política y la gente hoy no sé si lo recordará, pero para mí significó un cambio de política muy importante en el país del cual ningún gobierno posterior puede retroceder porque ya está reconocido. Esto se convirtió en reconocimiento ya en los casos individuales ante la corte Interamericana de Derechos Humanos, además se mantuvo una posición de honran la postura de las víctimas fue innumerable la cantidad de actos públicos, ya sea de reconocimiento y de honrar la memoria que se hicieron en el palacio, en los departamentos y en las localidades. En muchos fui yo y en muchos otros el vicepresidente Stein.

• ¿Qué pasos importantes logró realizar como consultor para la oficina del alto comisionado de los derechos humanos?

En Naciones Unidas existen procedimientos especiales y se establecen para impulsar ciertos derechos, allí hay grupos de trabajo y relatorías, como el grupo de trabajo de desapariciones forzadas y el grupo de trabajo de genocidios, así como la relatoría para la no violencia contra la mujer, la relatoría de la población en extrema pobreza y la relatoría en salud y vivienda. Cuando yo fui nombrado Relator uno automáticamente se convierte en asesor del alto comisionado de la ONU, no es que lo contraten a uno, sino es un función del término que se hace.

• ¿Qué beneficios cree que tiene Guatemala siendo usted el Relator para la libertad de expresión de Naciones Unidas?

Técnicamente uno no representa al país, el cargo de Relator es un cargo técnico e individual y se puede ser de cualquier parte del mundo y uno no representa a su país, no es como ser un embajador. Pero indirectamente yo sí creo que para Guatemala es importante ya que pueden darle más atención al tema, yo me recuerdo que el Relator para pueblos indígenas anterior no el actual, el Doctor Rodolfo Stavenhage, académico mexicano que causó gran impacto en México por todas sus posiciones. El Relator de educación es un costarricense que también ha contribuido firmemente a su país, esa es la posición que uno propone que el país se aproveche de tener un relator para aprovechar un tema, no es que uno cambie las cosas por las decisiones o políticas de estado, pero efectivamente uno puede aconsejarlo o acompañarlo.

• ¿Por qué decidió estudiar un postgrado en política extranjera de EE.UU.?

En ese tiempo yo tenía una gran amistad con el Doctor Piero Gleijeses que era el profesor de SAIS (School of Advanced International Studies) de la Johns Hopkins University, el ha escrito un libro clásico sobre el golpe de estado que se llama “Shattered Hope: The Guatemalan Revolution and the United States” En español se llama La Esperanza Rota y es el libro más importante sobre el golpe de estado de 1954.

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