Conociendo a Frank la Rue

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Digamos si uno está en EE.UU. y especialmente en Washington es inevitable estudiar, pero por otro lado por la importancia que eso tiene para nuestro continente, pero para América Latina entender la política exterior norteamericana es un elemento clave. Yo quería hace un aporte para Guatemala y Centroamérica entendiendo estos procesos.

Debo decir que desde que salí como comisionado presidencial establecimos con todos los colegas que trabajábamos allí el Instituto DEMUS donde trabajo ahora, esta es mi base de trabajo y lo vemos como un instituto para construir la democracia desde los derechos humanos. Es allí donde se puede utilizar estas posibilidades, enfatizamos la formación de jóvenes, el liderazgo juvenil desde los derechos humanos en ciudadanía responsable, pero por la relatoría enfatizamos el tema de la comunicación y la libertad de expresión, que los jóvenes aprendan a usar Internet. Hemos desarrollado ya cuatro festivales nacionales de teatro usando el teatro como uno de los mecanismos de expresión, y estamos capacitando jóvenes en el manejo de la radio y televisión para que puedan hacer producciones voluntarias en sus mismas comunidades.

• ¿Cuál fue su reacción al saber que su nombre había sido presentado para obtener el Premio Nobel de la Paz en 2004?

Fue realmente muy emocionante, de hecho la decisión fue en 2004 la iniciativa en 2003, eso vino muy vinculado con los casos de genocidio que habíamos estado llevando como CALDH, la propuesta vino del Centro de Paz de Irlanda del Norte y fue apoyada por otros, pero en general se sentía que se alguien se atreve a hacer denuncias de genocidio en su propio país, en los tribunales, está haciendo una contribución a combatir el genocidio en el mundo y a desarrollar conciencia. Debo decir que se me nombró a mí, pero fue producto de un esfuerzo colectivo e institucional.

• ¿En qué consiste la iniciativa de ley No. 4087 que presentaron en el congreso?

Este proceso empezó desde la Comisión Presidencial de Derechos Humanos (COPREDE), allí teníamos una mesa de diálogo con las radios comunitarias, en el tema de libertad de expresión uno de los principios es la diversidad y el pluralismo, eso quiere decir que la libertad de expresión es de todos los sectores sociales y no de pocos, incluyendo la libertad de prensa, en la libertad de prensa se piensa en los grandes medios, por supuesto que esa existe y es un fundamento de la democracia y por eso le llaman el cuarto poder, pero prensa se puede hacer desde varios ángulos aun a nivel comunitario.

Entonces la división clásica de la libertad de expresión es que siempre tiene que haber medios comunitarios, comerciales y públicos, entendiendo públicos como los estatales de servicio público pero independiente, como sería el caso de canal de la academia de lenguas mayas. En toda América Latina cometimos el error de ver la comunicación bajo la óptica del tema comercial, permaneció lo comercial y se desplazo la comunicación pública al extremo de que en Guatemala la ley no contempla la clasificación de radios comunitarias, lo cual es un error, por eso que mucha gente sacó su radio y su antena de transmisión sin autorización, y se les llama radios piratas y se hizo toda una campaña al respecto, pero eso está equivocado, el problema es que Guatemala no tiene un mecanismo para establecer eso, sólo para radios comerciales y las radios comerciales sólo se establecen bajo el mecanismo de subasta, entonces la subasta sólo beneficial al que puede pagar más.

Entonces nosotros lo discutimos en la mesa y se elaboró colectivamente un proyecto de ley para definir las radios comunitarias, o el concepto de radio comunitaria. En lugar de modificar la ley de telecomunicaciones lo que hicimos fue crear un anexo a esta ley, para hacer una categoría nueva, pero fue asumida por diputados en el congreso, hay tres de ellos que son los diputados ponentes, nosotros lo único que hemos hecho es apoyar esa gestión de los diputados, y tengo entendido que la Comisión de Comunidades Indígenas del congreso ya dio también un informe favorable, lo cual nos alegra muchísimo.

• ¿Qué sucedió en Argentina que causó tanta conmoción en el congreso?

Lo llegué como Relator a Argentina y públicamente me pronuncié a favor de la clasificación que tenía Argentina, hicieron una nueva ley que le llaman ley de distribución de materiales audiovisuales, no le llamaron de telecomunicaciones porque no querían incluir telefonía y otros temas, sino era sólo para radio y televisión. Entonces en esa ley ellos hacen como techo máximo de frecuencia la tercera parte, el 33.3% para frecuencias comerciales, para comunitarias y para públicas.

Es un gran aporte, pero no lo pondría en porcentajes porque cada país maneja el cuadrante de diferente manera y podría estar saturado, pero me gusta que la ley de argentina salió adelante, por los monopolios ya que son un atentado a las leyes comerciales porque es competencia desleal, pero son un atentado a la libertad de expresión porque rompen la libertad de expresión y el pluralismo. Esta ley de Argentina es un gran paso porque combate a los monopolios y un gran paso para en la búsqueda de equidad y balance en el manejo de las frecuencias.

A la gente se le olvida y quieren manejar una frecuencia como una propiedad propia y son una propiedad pública, son del estado dadas en concesión, en usufructo. Entonces el estado debe de regular como las distribuye, no estoy en contra de la radio y televisión comercial, pero sí creo que debe regularse un mejor uso, la televisión abierta en Guatemala es un total monopolio de una sólo persona, esto el ilegal en términos internacionales, por lo que creo que Guatemala debe fijarse más en esto y modificar su marco legal. En este caso Argentina fue el ejemplo, y la discusión fue que algunos partidos políticos de oposición más vinculados a los medios grandes de comunicación protestaron de que porque yo avalaba esta ley, que si no violentaba la libertad de expresión el poner techos, yo expliqué que no, que al contrario que la libertad de expresión se garantizaba porque tanto tiene de libertad de expresión una comunidad indígena en Tucumán en el norte de Argentina, como lo tiene un grupo empresarial en Buenos Aires.

• ¿En qué otros proyectos ha trabajado con Rigoberta Menchú?

Básicamente con Rigoberta lo que nos amarra es una gran amistad, yo apoyo sus gestiones en la Fundación Rigoberta Menchú y el caso de genocidio que tienen en la audiencia nacional de España, no tenemos proyectos conjuntos pero sí somos muy amigos, trabajamos juntos en los años de exilio cuando hacíamos el trabajo ante Naciones Unidas. Me parece que la iniciativa del movimiento Winaq que ella tiene es excelente, yo le he manifestado mi apoyo si en algo podemos colaborar en la formación de los cuadros de Winaq, que me parece increíble.

Cuando ella se lanzó a la presidencia para mí más allá de si pudiera o no ganar, resultó ser muy simbólico que una mujer maya de origen rural pudiera lanzarse a la presidencia, ella rompió un paradigma y desde entonces la vida política creo que cambió y abrió espacios. Yo creo que Rigoberta es un gran símbolo de los derechos humanos y de los derechos del pueblo maya guatemalteco, por eso yo la apoyo en todas las gestiones que ella pueda hacer en este sentido.

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